sábado, 23 de octubre de 2010

LOS ZURDOS

Por suerte, para toda la especie humana, tal y como dijo en su día el señor Darwin; “el ser humano desciende del mono”. Y digo por suerte, porque gracias a eso tenemos manos. Gracias a descender del mono, tenemos manos, porque si descendiéramos de los delfines, tendríamos aletas, y así sería dificilísimo jugar a la consola o enviar sms.

Y tener manos, no os penséis que no es ninguna tontería. En realidad no somos ni conscientes de lo importante que son las manos en las personas, si no preguntadle al Capitán Garfio, que una vez le pegó una colleja cariñosa a un amigo suyo, y lo mató.

Pero bueno, con las manos se hacen muchísimas cosas. Por ejemplo, sin manos no podríamos saludar a la gente, que siempre nos quedaría esa especie de movimiento de cabeza, que parece que te haya dado una especie de espasmo, pero... no sería lo mismo.

Sin manos, tampoco podríamos utilizar el teclado del ordenador, ni el ratón, ni nadie podría tener facebook, os imagináis que vida tan…. tan…. tan…. ¡¡maravillosa!!!.

Os habéis fijado que "película" me he montado en un momento, y todo por culpa de que las personas tienen manos. Pero tranquilos, esto es sólo el principio, vayamos a lo que nos concierne. Como bien sabéis todos, tener manos es una cosa importante, pero lo más importante es que esto va en plural; “manos”.

Habitualmente se suelen tener dos manos, una a cada lado del cuerpo, y aquí empiezan las complicaciones, porque no todo el mundo utilizamos la misma mano para hacer las cosas, hay gente que por defecto utiliza la mano derecha, y por ello son conocidos como diestros, y hay gente que por defecto utiliza la mano izquierda, y ahora sí, ya por fin de la introducción más larga en un monólogo jamás narrada, ya lo podemos decir, a esa gente se les conoce como; zurdos.

Yo soy de irme por las ramas, más que nada porque, desciendo de los monos.

Los zurdos. Los zurdos molan, molan un montón. Yo no soy zurdo, pero me gustaría serlo. Así que yo, desde hoy, me proclamo fan y admirador de los zurdos, porque ser zurdo es genial. Tiene sus cosillas, pero en realidad son más ventajas que inconvenientes.

Ser zurdo te garantiza una cosa de entrada que a mí por lo menos, no me parece guay; si eres zurdo, no eres diestro. Dime obvio. Pero a mí me fastidia ser diestro, porque por alguna cuestión arbitraria, que ni yo mismo he decidido, por utilizar la mano derecha me llaman diestro, igual que a los toreros.

Además mi izquierda es prácticamente inútil, y no sabe hacer nada ella por sí misma, pero bueno, en general también a las izquierdas de este país le viene pasando un poco lo mismo, así que, supongo que es normal.

Pero antes de seguir alabando las bondades de los zurdos, hay que saber, porqué pasa esto, y tampoco es que haya una explicación exacta para ello. Hay varias hipótesis que hablan de porqué la gente es zurda o no. Pero la teoría es, que al parecer, si tú abres la cabeza de una persona para verle el cerebro, lo primero que te sorprende es, que parece un culo de color gris. Pero se ve que cada nalga del cerebro, que lo llamaremos hemisferios, para que nadie se piense que le estoy llamando cabeza-culo, están cruzados.

El hemisferio derecho, controla la parte izquierda del cuerpo, y el hemisferio izquierdo, controla la parte derecha. ¿Qué hubiera costado ponerlo bien, ahí ordenado como tiene que ser?.

La cosa es, que si alguien es zurdo, es porque su hemisferio cerebral dominante, es el derecho. Eso ya lo tenemos claro. Pero aunque al principio haya dicho que los zurdos, tienen muchas cosas buenas, también hay algunas malas, no son muy graves, la mayoría no son ni culpa suya, porque es muy difícil ser zurdo en un mundo diseñado para diestros, por ejemplo escribir, o sea, un zurdo escribiendo en castellano o en inglés, o aprende hacerlo a mano alzada, en plan literalmente, o acaba dejando un restregón de tinta en el papel, que no hay quién lo lea.

Solución; escribe en árabe.

Pero bueno, la cosa no se acaba aquí, por ejemplo las guitarras, también han de ser especiales, o no especiales pero se han de cambiar el orden de las cuerdas, o incluso para conducir, pero eso se soluciona muy rápido, cómprate un coche inglés. Que yo siempre he pensado, mira que son raros los ingleses, con el volante al otro lado, pero no son raros, son zurdos.

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