jueves, 30 de abril de 2009

miércoles, 29 de abril de 2009

LAS BOLSAS DE PLÁSTICO


Yo quería hablar de una de las cosas que, más les gusta atesorar a los seres humanos, y que, sin embargo, no da la felicidad, y son; las bolsas de plástico.

Yo creo que ya, eh, ya podríamos dejar de fabricar bolsas de plástico.
Hay bolsas de plástico suficientes, atesoradas en las casas, como para ir tirando, hasta que se extinga la humanidad.

El problema es, que son gratis: un día vas al súper y compras; atún, leche, maizena, y dieciséis bolsas de plástico. Y claro, esas bolsas ya se quedan a vivir en tu casa. No las tiras. Las guardas, por la misma razón que, un cupón de la ONCE no premiado, se supone que ya ha cumplido su labor, pero aún te puede hacer un apaño.

Las bolsas de plástico, a lo máximo que pueden aspirar es, a suplente de bolsa de basura. Pero como son más pequeñas, se llenan antes, y nunca queremos reconocer, que la bolsa de basura, ya está llena.

Vas echando basura, vas echando basura, vas echando basura, hasta que de repente, en lugar de echarla, la posas en equilibrio, y se va formando una pirámide, y de repente, cuando ya no cabe más, tienes que meter una botella de Coca-cola de dos litros. No pasa nada, haces la técnica del “banderillero”; ¡¡Sí!!, con decisión, abres, clavas la botella, cierras la puerta, y sales corriendo, y según te alejas, se oye “¡¡clonc!!”. Aaaaaah...... pero tú ya no estás ahí. Porque existe una norma, no está escrita, pero todo el mundo la conoce; “al que se le derrumba la pirámide, cambia la bolsa”.

Pero sólo viviremos felices, cuando exista un día en el que, miraremos a una bolsa de plástico a los ojos.
En el día en el que, no cuente, su clase, ni su condición social. Pero sobre todo, seremos felices, cuando en el DIA %, no haya que pagar tres céntimos, por una bolsa.

sábado, 25 de abril de 2009

LA BARRA DE LOS BARES


Quiero hablar hoy, acerca de animales mitológicos, pero sobre todo, de uno de los lugares más místicos, donde se puede encontrar sobre la faz de la Tierra, que es; la barra de los bares.

Que están poblados de seres mágicos, y enigmáticos como; ese vaso de tubo con liquidillo verde, que tiene dentro la espátula de la cerveza. El enigmático ser.... ¿qué es ese liquidillo?, hay quien dice que es Kriptonita, y que por eso, no se ha visto nunca a Superman beber cerveza. Y hay quien dice, que es Fairy, que no tiene ningún sentido, porque una cosa que engorda tanto como la cerveza, no le puedes pasar el milagro antigrasa por encima, que lo estropeas, te lo cargas, y eso, no está bien.

Otro ser mitológico, que mora en las barras de los bares; el servilletero, un ser dadivoso, y de generosidad infinita. El problema es que, las servilletas no sirven para nada, porque son impermeables, ¿cómo te vas a limpiar con eso?, es como salir de la ducha y en lugar de ponerte un albornoz, ponerte un chubasquero.
No tiene capacidad de absorción.

Tu estás comiendo gambas, vas a coger una servilleta, y la primera ya, ¡¡Clack!!, se desintegra, la segunda lo mismo, y la tercera igual, si es que no dan abastos, yo prefiero limpiarme con las gambas.

Otro ser mitológico de las barras de los bares, un ser místico; el cartel de “SÓLO CAMAREROS”. Que está allí en la barra, y dices, mira un sitio guay; ¡¡Sólo camareros!!, te echan, no te dejan entrar. La gente lo que no sabe, es que en la cocina, hay otro, que pone; “SÓLO CLIENTES”.

Otro ser místico, que habita en las barras de los bares es; el palillero. Pobrecillos lo palilleros, a mí me dan pena. Los camareros, no entiendo, como están tan obsesionados de meter en el palillero, el doble de palillos de los que caben. Claro, están todos a presión, yo pienso que creerán que va a dar de sí el palillero, pues no, los metes todos ahí apretados a presión, y luego pasa lo que pasa, pues que, intentas coger uno, y se caen todos, se caen al suelo, y claro, se llenan de arenilla y de cosas del suelo del bar, y luego cuando los vuelves a meter en el palillero no caben.

Luego hay sitios, que tienen los palilleros en un vaso, o en una copa. Y tú dicen; “¡¡Uh, un vaso, una copa, que lujo!!”, “¡¡Qué dispendio!!”.
A mí personalmente me da un poco de miedo, porque mira que si me pido una copa, y me lo traen en un palillero.
Porque además, son seres, si os fijáis, son seres ancianos y vetustos. Pero siempre los palilleros están viejos. No hay palilleros nuevos..... ¿Por qué no hay palilleros modernos?, ¡¡pues porque, no existen!!.
Un bar, que acaba de abrir, ya tiene los palilleros viejos.

Ayer por ejemplo, fui a un bar, para ver como eran, ¡¡que raros son los bares!!, voy a ver como son. Entonces, fui allí, me acerqué a la barra, me apoyé, me puse a observar como era, y claro, vi eso, vi seres ancianos, vi los palilleros, vi seres dadivosos, los servilleteros, luego vi seres mitológicos de verdad; el palitillero. Que es un ser mitológico, con cabeza de palillero, y cuerpo de servilletero. Es un ser híbrido.

Y otro que es un enigmatiquísimo e incomprensible ser mitológico, que también vive en la barra del bar, y que tiene la cabeza de bayeta, y cuerpo de bayeta; la Bayeta.
Las bayetas de bar son muy enigmáticas. Tú la ves a la pobre bayeta de bar, y ya no puede más. Es una bayeta, que ya ha absorbido, ya ha chupado, ya la han arrastrado, ya la han secado, la han estrujado. Esa bayeta, ya no puede más.

Otro ser mitológico; el cinzanicero. El cenicero de cinzano. Que lo miras, es precioso, y está vacío. En las barras de los bares, los ceniceros, siempre están vacíos, limpísimos, impecables... ¿por qué?, porque está todo en el suelo.

Si la barra del bar, es el Olimpo, lleno de seres mitológicos. El suelo, es el Infierno, es el Hades, es un asco. Es un depósito de cadáveres de gambas, de esqueletos de aceitunas, de servilletas usadas, colillas....

Por eso, los taburetes de la barra, tiene reposa pies. Porque hay gente que ha llegado a perder un zapato, y luego, calzarse con una gamba.

Es el infierno, donde van las almas en pena, de los seres que viven en la barra. ¡¡Qué triste!!.

miércoles, 22 de abril de 2009

LOS HUESOS


El esqueleto es un lujo, que no podemos permitirnos.
Claro, es que la gente, tiene un esqueleto, como el que tiene un móvil polifónico, y eso es un error, porque el móvil son caprichos pasajeros, y el esqueleto es, para toda la vida.

Y no sabemos mantenerlo, a la gente se le rompe, la gente no lo cuida, la gente sólo ve de ojos para fuera.
Por ejemplo; hay demasiados huesos para estar a todo, por ejemplo; la rabadilla o cóccix, que dicen que es el recuerdo, de cuando teníamos rabo. Hoy en día, la rabadilla, tal y como la entendemos hoy, sólo sirve para darse culadas.

Tú te vas a sentar en el sofá, calculas, ahí está el sofá, te dejas caer, tienes un despiste, no calculas bien, y donde debería haber almohadillado sofá, hay durísimo apoyabrazos, lo curioso es, que en ese momento, no te acuerdas del dolor, sino de toda la familia del que inventó el apoyabrazos.

¿Por qué hace eso el esqueleto?, pues lo hace para vengarse de nosotros, porque el esqueleto, si os fijáis, va a todas partes con nosotros, pero siempre le toca lo peor, el esqueleto sólo recibe los golpes, las caricias y los besos, sólo se los queda la piel.

Claro, eso debe de ser muy triste, siempre ahí metido debajo de la piel, que se está muy oscuro, sin poder salir a jugar, cuando hace buen tiempo. Que a los huesos, les interesa mucho lo de la meteorología.

Hay gente, que se lleva bien con su esqueleto, y los huesos, le “soplan” el tiempo que va a hacer.
- “¡¡Me duele la rodilla!!”, “¡¡eso es que, va a llover!!”.

Eso lo dice mucho la gente. El esqueleto te dice; - “¡¡Va a llover!!”, “¡¡va a llover!!”, y tú dices; “¡¡y a ti que más te da, si tú no te vas a mojar!!”.

Nadie trata con cariño a los huesos. Ni siquiera los perros. Y dice la gente; “¡¡No, los perros, sí, sí que le gustan muchos los huesos!!”.
Tú le pones a un perro, un plato con un hueso, y un plato con solomillo, y no lo duda.

Y los caníbales, también, cuando por ejemplo van a la peluquería, se colocan un hueso, como si fuera una diadema, para sujetar toda su melena, y como adorno.

Por eso yo propongo, que copiemos de las aceitunas, la idea del esqueleto único. Tienes un solo hueso, eso no es fractura jamás.
O sea, tú tiras una aceituna desde un séptimo piso, que para la proporción tamaño- aceituna, es muchísima altura, y no le pasa nada.

Jamás, nunca, veréis una aceituna fracturada.

Y con ese hueso único, yo creo que, encontraríamos la manera de que, a los huesos les llegara por fin, las caricias y los besos.

Porque si es uno nada más, es más fácil querer.

lunes, 20 de abril de 2009

DIÁLOGO ENTRE MARX Y ENGELS, (CREADORES DEL MARXISMO)

MARX y ENGELS acaban de redactar el Manifiesto Comunista. Ambos viven en una casa pequeña, que Engels se empeña en mantener limpia, y digna.

ENGELS: Bueno ya está. Ha costado, pero por fin, tenemos el Manifiesto Comunista.
MARX: Sí, ahora solo queda, expandir el Marxismo.
ENGELS: ¿El Marxismo?. ¿De qué hablas?,
MARX: Del nombre de la teoría.
ENGELS: ¿Marxismo?
MARX: Sí, Marxismo.
ENGELS: ¿Y eso por qué?. ¿Cuándo has decidido eso?
MARX: Bueno, es mi nombre, he pensado que estaría bien ponérselo, a nuestra teoría.
ENGELS: ¿Y por qué no, Engelismo?

Los dos se quedan mirando al vacío.
ENGELS: Bueno, vale, definitivamente Engelismo. queda raro, pero ¿por qué Marxismo? Así te llevas tú todo el mérito, ¡¡eso no es justo!!.
MARX: ¿Mérito? Fiedrich, por favor, ¿acaso no has aprendido nada?. Mi mérito, es tu mérito, y nuestro mérito. será el mérito del pueblo, porque todo es de todos, así debe ser.
ENGELS: ...¡¡y una mierda!!.
MARX: A mí trátame con respeto. ¿Ves mi barba?. Cuando tú la tengas como yo, entonces podrás discutirme las cosas.
ENGELS: Bueno, me niego rotundamente a que llames Marxismo, a nuestra teoría.
MARX: Sí, sí, oye tengo muchas cosas que hacer.
ENGELS: ¿A sí?. ¿Qué tienes que hacer?. Venga dímelo.
MARX: Tengo que... Tengo que hacer, unos recados. Esta casa no se mantiene sola, ¿sabes?. Hay que comprar jabón, que no queda.
ENGELS: No creas que se me va a olvidar esto.
MARX: ¿Lo del jabón?
ENGELS: ¡¡Lo del Marxismo!!
MARX: Me alegro que ya utilices ese nombre, eso es que lo aceptas. Oye dame dinero para comprar el jabón.
ENGELS: ¡¡No lo acepto, no lo acepto!!
MARX: Bueno pues no me des dinero, tampoco es para ponerse así...
ENGELS: ¡¡No acepto lo del nombre!!
MARX: Ya sé que Engels muy bonito no es, pero asúmelo, es tu nombre, llévalo con gracia hombre. ¿Me vas a dar el dinero sí o no?
ENGELS: ¡No!
MARX: ¿Sigues sin aprender nada?. ¡¡Tú dinero es...!!
ENGELS: (Resignado) Nuestro dinero...
MARX: Dame bastante, porque me gusta comprar jabón de calidad.
ENGELS: ¿Te basta con esto?
MARX: Un poco más.
ENGELS: Anda toma.
MARX: Venga majete, nos vemos.
ENGELS: Adiós...
MARX: ¡¡Por el Marxismo!!

miércoles, 15 de abril de 2009

EL PEGAMENTO


Hoy quería hablar de unos seres tremendamente admirables, a los que, no debemos aspirar: los pegamentos.
Son algo fascinante, de verdad, el pegamento es un invento loable, y yo lo loo, hay quien lo laila, lo lailen o lo loen, no lo huelan, que ya saben lo que pasa.

¿Por qué se inventó el pegamento?, el pegamento se inventó, porque el ser humano trae el gen de la torpeza de serie.

Estás en casa de un amigo, en el salón, y hay una figurita de Lladró horrible, valga la redundancia, que a ti no te interesa lo más mínimo, pero a tu mano, sí. Tu mano cobra vida propia, tú no puedes hacer nada, porque es el gen, y en cuanto entra en contacto con la figurita; ¡¡clanck!!, te quedas con un trozo en la mano, y no lo queremos reconocer, nadie dice; “¡¡He roto esto!!”, la frase es; “¡¡Uy, esto está suelto!!”.

Y por eso, hemos tenido que inventar el pegamento, el problema es, que el ser humano es tan patoso, que el pegamento es también una chapuza; el pegamento de barra: eso que es como una barra de labios gigante, pero de pegamento, ¡¡eso no pega!!, alguien lo tiene que decir, ¡¡eso no pega!!, eso arruga el papel, lo emborrona, pero pegar, no pega. No pega. Lo que pasa es, que hay una especie de convenio colectivo, hay un pacto, y la gente lo acepta.

Luego hay otro pegamento que, es todo lo contrario; el pegamento instantáneo: ése pega tanto, que sólo vale para una vez, o sea, lo abres, lo usas, lo tapas, ¡¡y ya no se vuelve a abrir jamás!!.
En plan; ¡¡Familia, traed todo lo que esté roto en casa, que voy a abrir el pegamento instantáneo!!.
Lo de “instantáneo”, es un eufemismo, porque no es instantáneo, es más rápido que instantáneo. O sea, hay que echar el pegamento, antes de que se rompa la cosa. Echas el pegamento y ¡¡tack!!, ya tienes los dedos pegados.

Sin embargo, yo quiero romper una lanza por lo pegamentos, sí, porque los pegamentos es bueno para la marcha de un país, hace feliz a la gente, o sea, la gente que trabaja con pegamento, se nota.

Los zapateros, gente afable, tu entras allí, y hay una ambiente, una alegría; “sí, las zapatillas las tengo para el jueves”.


Pero la alegría del zapatero, está en el ambiente, y se nota en la marcha del país.

domingo, 12 de abril de 2009

¿QUÉ ES EL HOMBRE?


Muchos filósofos se han planteado, si el hombre es sociable por naturaleza. Hobbes decía que "el hombre es un lobo para el hombre", Rosseau, que "el capitalismo corrompía al individuo", Zola, que "la sociedad nos determinaba y condicionaba"... Hoy, yo daré la solución.

Para empezar a exponer mi tesis, cabe ridiculizar mi antítesis, por lo que seré totalmente imparcial, y evidenciaré a todos aquellos, que opinen que el hombre sí es sociable por naturaleza.

¿Usted se ha metido en un ascensor?. Se podrá dar cuenta de que el hombre. no es sociable por naturaleza, pero si considera este hecho un caso aislado. ahí va otro claro ejemplo. El saludo. Porque si fuéramos sociables por naturaleza, saludaríamos a todo aquel que conocemos al menos de vista, a no ser que seas ciego, por lo que entonces le conocerías de oídas. Imagínense la situación:

Va usted andando por la calle, y se cruza con un amigo de su amigo, al cual le presentaron un mes atrás, la avenida es amplia y larga, la perspectiva hace que aquella silueta, que antes era más pequeña, se vaya haciendo más grande, y se dirija a usted irremediablemente. ¿Qué haríamos de ser sociables?. Mirarle y saludar, un simple ¡hola!. ¿Qué hacemos?. Fingimos estar tremendamente interesados, en la pared que tenemos a la derecha, cosa que puede ocurrir, en el caso de que seas un estudiante de historia del arte, y estés pasando al lado de la Sagrada Familia de Barcelona, pero normalmente no pasamos por ahí.

La persona se acerca, y al parecer se mira el reloj, como si dentro hubiera un pequeño mundo de fantasía y alegría, que tan solo fabrica la marca Rolex, y nuestras amistades no tienen un Rolex. Algunos sujetos extraños, en el último momento levantan la cabeza, miran al "conocido", y hacen un curioso gesto, que consiste en elevar el cuello, y sacar la nuez como modo de saludo, un saludo de incógnito, lo malo es que, si hay mucha gente a tu alrededor que te ve hacer ese gesto, y tu "conocido" no te responde, y sigue fascinado con su reloj, el sujeto va a tener que fingir, que le duele el cuello, y que sacando la nuez se alivia, o que tiene un tic un tanto inusual.

Por lo tanto, cabe afirmar que el hombre, No es sociable por naturaleza, porque sabe que, si conoce a gente, luego no sabrá si saludarle, al cruzársela.

sábado, 4 de abril de 2009

SABER ELEGIR


En tan sólo un día, podemos escoger entre pequeños detalles, que pueden significar mucho en nuestras vidas. Cuando naces, puedes llorar, o puedes esperar a que te pegue el médico. En el primer caso, es muy probable que seas: mentiroso, manipulador, frío y calculador, por lo tanto podrías ser de mayor, el propietario de una multinacional, que explote al mundo subdesarrollado, es decir, cualquiera. En el segundo caso, si esperas a que el médico te pegue en el culo, tienes un porcentaje muy alto de padecer un comportamiento de inferioridad, respecto a los demás. Eso te perimitiría trabajar de guionista, o incluso de historiador.

Pero no sólo eso, también, a lo largo del tiempo se plantean más decisiones que permiten forjar tu futura personalidad. Un día, por ejemplo decides coger el paragüas cuando llueve y, cómo no, el paragüas se te dobla extrañamente hacia afuera, (cosa que creo que debe ser como el airbag en el coche, ya que, al notar cierto movimiento se activa), y acabas bastante mojado. Entonces piensas, en que la opción correcta habría sido ponerte el chubasquero. Ante esto, se nos presentan otras dos incógnitas ¿qué hubiera pasado en cada caso?.

La opción 1, sería la de haber cogido el paragüas. Tras suceder lo explicado con anterioridad, sientes una profunda crisis de autoestima, de manera que te autoculpas de no haber cogido el chubasquero. Ese sentimiento producirá en ti, una fuerte "hidrofobia" (miedo al agua), que hará que a partir de ese momento, vayas bastante sucio, y que la gente al verte te mire raro, (es decir, como si al mirarte sospecharan).

La opción 2, sería el haber escogido el chubasquero. Tu chubasquero es amarillo fosforito, y cuando vas por la calle, la gente te señala y se ríe de ti. Tú, tras verte reflejado en un charco, que se ha acumulado en un descampao de tierra, en el que curiosamente siempre hay agua, llueva o no, decides quitarte el chubasquero, y juras vengarte. Así que te informas, y matas al inventor del chubasquero amarillo fosforito, que en esos momentos estaba trabajando en unas botas de agua, con luces de neón. Este acto no te lleva a la cárcel, sino que, eres condecorado, y recibes un premio llamado; "el hombre que por fin se atrevió".

Pero como en tu nacimiento, fuiste pegado por tu médico para que lloraras, padeces un comportamiento de inferioridad, escribes un guión sobre lo que te ha ocurrido, y debutas como guionista.

miércoles, 1 de abril de 2009

LA INFANCIA DE MIGUEL ÁNGEL



Caprese (Italia) 1482. Casa de Miguel Ángel (7 años), genio renacentista.


MADRE : ¡¡Miguel Ángel!!

MIGUEL ÁNGEL : ¿Qué?

MADRE : ¡¿Qué haces?!

MIGUEL ÁNGEL : Nada, yo…

MADRE : ¡¡Tu padre acababa de pintar la maldita pared!!

MIGUEL ÁNGEL : Ya pero…

MADRE : Ni pero ni pera. ¡¡Ludovico, ven un momento!!

LUDOVICO (PADRE): ¿Qué quieres?…

MADRE : ¡¡Mira lo que ha hecho tu hijo!!.

LUDOVICO : ¡¡Miguel Ángel!!, ¿Quién te crees que eres?.

MADRE : ¡¡No le hables así al niño!!

LUDOVICO : Acababa de pintar la maldita pared.

MADRE : Eso le he dicho yo.

MIGUEL ÁNGEL : Yo sólo…

MADRE : ¡¡Tú nada!!, ¡¡Ludovico!!…

LUDOVICO : ¿Qué?.

MADRE : ¡¡Qué le digas al niño algo!!.

LUDOVICO : ¡¡Eso no se hace Miguel Ángel!!. ¡¡Además, ya te he dicho que tus pinturas tienen una fuerza interior demasiado compleja!!. ¡¡Tanta terribilità y tantas narices!!.

MIGUEL ÁNGEL : Lo siento papá.

LUDOVICO : ¿Y qué es eso de pintar a tanto hombre desnudo?.

MIGUEL ÁNGEL : Es que…

MADRE : Nos ha salido del otro barrio, Ludovico. Se nos va, se nos va.

MIGUEL ÁNGEL : El desnudo es bello.

MADRE : ¡¡Ay!! (Se desmaya)

LUDOVICO : ¡¡Ahora mismo, te vas a la iglesia, y le cuentas eso, al cura!!.

MIGUEL ÁNGEL : Sí, papá.

Y así comenzó el proyecto de la capilla Sixtina.