viernes, 12 de agosto de 2011

AAAAAAAAAA


La madre del monstruo estaba ahí, con la cuchilla contra el pescuezo de su hijo, tratando de pensar con claridad. Lo había maniatado tomándolo por sorpresa mientras dormía, y no sabia si matarlo o prolongar su miserable y nociva existencia por unos años más, hasta que las tensiones musculares originadas en su propia deformidad acabaran por despedazarlo.

-¡AAAAAAAAAA! – gritó, como para despejar su mente de disquisiciones superfluas.

-¡AAAAAAAAAA! – gritó también el monstruo, aterrorizado ante la presión de la hoja de acero contra su garganta.

-¡AAAAAAAAAA! – gritó la madre, tratando de ahuyentar el impulso de cortar ese cuello sin más demora. La tentación era fuerte, pero no podía ceder ante ella así como así, sin estar completamente segura de que estaría haciendo lo correcto.

-¡AAAAAAAAAA! – gritó el monstruo, para atemorizar a su agresora.

-¡AAAAAAAAAA! – gritó ella, mostrándole que no era fácil de intimidar.

-¡AAAAAAAAAA! – gritó él, agobiado por la impotencia. Cuatro vueltas de alambre de púa mantenía sus piernas, y sus brazos.

-¡AAAAAAAAAA! – gritó la madre, queriendo infundirse ánimos para asestar la puñalada fatal.

-¡AAAAAAAAAA! – gritó el monstruo, tratando de impostar la voz y de imprimirle vibrato, como para apelar a la sensibilidad musical de su madre.

-¡AAAAAAAAAA! – gritó ésta, queriendo acallarlo.

-¡AAAAAAAAAA! – gritó él, sumido en la desesperación de no saber ya que hacer.

-¡AAAAAAAAAA! – gritó ella, para ver si repitiendo lo que decía su hijo podía entenderlo mejor.

-¡AAAAAAAAAA! – gritó él, pensando que si hasta ahora el gritar así lo había mantenido a salvo del avance de la cuchilla, lo mejor que podía hacer era seguir gritando.

-¡AAAAAAAAAA! – gritó ella, sin razón aparente, y quizá sólo porque era su turno.

-¡AAAAAAAAAA! – gritó él, y este grito sonó como una amenaza de que la próxima vez gritaría más fuerte.

Bien niños, eso es todo por hoy. Mañana estudiaremos la letra "b".

No hay comentarios: