viernes, 8 de mayo de 2009

LAS MIRILLAS DE LAS PUERTAS


Existen unos pequeños seres, a los que no se les trata con el cariño que se merecen, y son; las mirillas de las puertas.

Porque las mirillas de las puertas, son seres encantadores, redonditas, ahí en el centro de la puerta, son como los ombligos de las puertas, pero hay una cosa que no entiendo; ¿por qué le ponen ese cristal tan gordo a las mirillas?, ese cristal es evidente que se ve peor, se vería mucho mejor si no hubiera nada, si pudieras asomarte a la mirilla y se viera ya en directo, ¡¡pero no!!, ponen ese cristal ahumado, que no se ve nada.

Yo he estado investigando en el asunto y tema, y el problema es que; la mirilla es, para saber si vienen ladrones, claro, y si tú quitas el cristalito, al asomarte, el ladrón podría meterte un dedo en el ojo, dar un salto, y se te cuela en casa por dentro de la mirilla, y ya te roba todo. Lo normal, y se han dado casos.

Por eso, ponen ese cristal tan grueso que no es para otra cosa que, por seguridad. Y para que, no nos pase nada a nosotros. Luego, si estudias ya de modo más concienzudo, te das cuenta que la mirilla, es un invento milenario, o sea, que la primera pregunta que se plantea es; ¿qué se inventó antes, la mirilla, o la puerta?.

Las mirillas, se inventaron mucho antes. De hecho, en la Prehistoria, las cuevas no tenían puertas, la gente vivía en una gran mirilla, la cueva es una gran mirilla, la gente vivía allí dentro muy bien, pero en esa época, en plena Prehistoria, la Prehistoria pues.... más o menos, había un problema muy grande, con el tema de no tener puertas, que era; los mamuts. Problema que hoy, ya casi no existe. Pero antes, era un problema, porque te podría entrar un mamut, y comerte.

No, pero la gente estaba muy tranquila, porque decía; “No, no, si los mamuts son herbívoros, no pasa nada, son herbívoros”.
Ya, pero un día, viene uno, y te come las “plantas de los pies”, y tenemos un disgusto.

Entonces pusieron puertas, pusieron puertas, pero sin mirillas, puertas en las cuevas, para que no entrasen los mamuts a comerse a la gente, puertas sin mirillas. Y por eso, después de la Prehistoria, vino una época oscura, en la que las puertas no tenían mirillas, que es; La Edad Media.

Esa época oscura de castillos con princesas, y de puertas sin mirillas, en la que se escribieron la mayoría de los cuentos infantiles de este mundo. Y si os paráis a pensar, la mayoría de los cuentos infantiles, funcionan porque en aquella época, no había mirillas.

Por ejemplo; el cuento de los siete cabritillos y el lobo.
Llega el lobo, toc, toc, toc

- ¿Quién es?
- Soy vuestra madre – responde el lobo-
- Pues, asoma la patita por debajo de la puerta.

Entonces el lobo, se embadurna la patita con harina, la pasa por debajo de la puerta, los cabritillos ingenuos, toman como verdad absoluta, una mera apariencia, el lobo los engaña, y se los zampa.

Tú ahí, pones una mirilla, y el cuento se acaba. Pones una mirilla, y no hay cuento.

Otro, como por ejemplo; el cuento de Caperucita.
Si hubiera una mirilla, a esa abuela, no se la come el lobo.

- Toc, toc, toc, soy Caperucita.
- No, eres el lobo, que te estoy viendo por la mirilla.

Otro cuento; el cuento de la Cenicienta.
Imaginaos, el día después del baile, o sea, la Cenicienta llega a casa, las doce y un minuto. Toda harapienta, despeinada.....

- ¡¡Abridme, abridme!!
- ¿Quién es?
- ¡¡Cenicienta!!
- (Miran por la mirilla), y dicen; - ¡¡No, tú eres el lobo!!

Imaginaos, Cenicienta en su casa, al día siguiente, con los harapos, con los pelos como si hubiese visto un lobo...... en ese momento, llaman a la puerta, y es que el príncipe con el zapatito, ¿creéis que si la Cenicienta, sabe que es el príncipe, le va a abrir la puerta?, ¿así con esa pinta?.

Claro en esa época, en la que no había mirillas, pues fue una época muy fructífera para el arte, la gente podría escribir sus cuentos, de hecho hoy en día, hay artistas que hacen como si no existiesen las mirillas; que son Ana Belén y Víctor Manuel.

La canción de la muralla, es que ellos hicieron tan famosa:

- Tum, tum
- ¿Quién es?
- ¡¡Abre la muralla!!

Tú ahí pones una mirilla, y se acaba el problema, y dirá la gente, “te quedas sin canción”; no, no, de eso nada;

- Tum, tum
- ¿Quién es?
- Abres la mirilla, te asomas, ves quien es, y ya está.

Y luego, hubo una época en la que las mirillas, ya después, en las que las mirillas adaptaron un tamaño desmesurado, que es la época en la que pusieron puertas en los restaurantes, esa puerta que lleva a la cocina, que tiene unos grandísimos ojos de buey, claro que esa mirilla es excesiva, y ahora las mirillas están en su tamaño actual, al que conocemos hoy día, o sea, que primero fueron grandes como cuevas, luego se fueron haciendo pequeñitas, pequeñitas, y ahora tú ves una puerta, con mirilla, y te fijas en la puerta que parece que está silbando, ya que, como dice el poeta; “Una puerta que silba, no puede estar excesivamente triste”.

1 comentario:

Leona dijo...

es divertido,pero no aclara quien inventó la mirilla