lunes, 2 de agosto de 2010

CUANDO SE VA LA LUZ


Voy a hablar de uno de los momentos más duros, a los que se expone el ser humano, a lo largo de su existencia, que es; cuando se va la luz. Es un momento en el que estamos perdidos.
Por ejemplo, tú estás en casa y de repente se va la luz, y la casa se queda en silencio. La nevera se calla, que es un detalle muy insignificante, pero todo el mundo lo nota. Es como si te afeitas las cejas, es un detalle nada más, pero todo el mundo lo nota, y todo el mundo te dice; “te veo algo extraño”.

El problema es que la luz, se va sin avisar, y tarda en volver, y eso que va a la velocidad de la luz, pero tarda en volver, no sabemos a dónde va, pero tarda en volver.

Al principio, cuando se va la luz es como si no te lo crees, al principio hay una fase de negación, y pasamos mucho tiempo comprobando que efectivamente, se ha ido la luz, dedicas mucho tiempo a cerciorarte. Entonces, le das a los interruptores, a ver si es la bombilla… luego dices; “en casa no hay luz, vamos a ver el timbre de la puerta, para ver si fuera hay luz”.

Entonces le das al timbre de la puerta, y no funciona, luego te asomas a la escalera, a ver si los vecinos tienen luz, como si le fueras a pedir un poco; “¡¡oye, me podéis dar una tacita de luz!!”. Sales a la calle a ver si hay luz, y ves que no hay luz, enciendes la tele a ver si hablan de un apagón mundial, pero no hay luz, enciendes la tele y no funciona, y te quedas allí un poco frustrado.

Sucede entonces que ya has comprobado que no hay luz, ya está claro, y la familia se vuelve a juntar. Como no hay tele, ni música, ni internet, ni nada, cada uno sale de su guarida, y se reúne con los demás, y entonces dice alguien; “¡¡creo que se ha ido la luz!!”.

Sin embargo, pueden suceder varias cosas, que se hayan ido los plomos. Si se han ido los plomos, eso se arregla rápido, y no hay ningún problema. Pero si no, la cosa va para largo. Entonces cada miembro de la familia, tiene una preocupación. La madre, la nevera. “¡¡Se está derritiendo todo, va a empezar a salir agua, se va a pudrir la leche, las frutas, los peces y todo esto!!”, “¡¡Oh, Santo Dios, que vamos a hacer!!”.

El padre obsesionado con desenchufar todos los electrodomésticos, porque si no, cuando vuelva la luz, pueden explotar las cosas, como si la luz volviera impetuosa, como un encierro de San Fermín.

Luego el hermano mayor, agobiado porque sabe que le van a mandar a poner en hora, todos los relojes a los que se les ha ido la luz.

La luz suele tardar en volver, aunque vaya a la velocidad de la luz, pero de repente, sin que nadie se lo espere, ¡¡plim!!, es como magia, vuelve la luz, vuelves a escuchar la nevera, el padre vuelve a enchufar los aparatos, y todo vuelve a funcionar, porque cuando vuelve la luz, los radiorelojes despertadores y los videos, se quedan marcando cero- cero, y esa es la señal de que todo, ha vuelto a la normalidad.

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